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Parásitos

Los parásitos en las mascotas y su prevención

(08/03/2019)

 parásitos prevención perro


  ¿Qué son los parásitos?


Los parásitos son seres vivos que viven a costa de otro ser vivo como nuestras mascotas ya sea habitando dentro o sobre ellos y alimentándose de partes de su organismo o de sustancias alimenticias que ingieren. Existe dos tipos de parásitos: los internos que viven dentro del animal hospedador y los externos que viven sobre el animal hospedador.

Las mascotas se infestan con parásitos bien al entrar en contacto directo con otros animales parasitados o bien al pasear por zonas contaminadas con huevos o con larvas de los parásitos, así como por ingestión al chupar el suelo y otras superficies.

 

  Consecuencias del contagio por parásitos


Los parásitos internos y externos tanto en las mascotas como en los humanos son potencialmente molestos y peligrosos por tres motivos:

Los parásitos pueden ocasionar directamente lesiones sobre el organismo. Por ejemplo, los gusanos intestinales provocan vómitos, diarreas o adelgazamiento crónico e incluso pueden ocasionar la muerte por acumulación y formación de bolas que se atascan dentro del tubo intestinal. En el caso de las pulgas pican sobre la piel del animal, provocando un gran malestar, y ocasionando lesiones importantes en la piel a causa del rascado y de las alergias a su saliva además, consumen mucha sangre cuando están en gran número, por lo que pueden ocasionar anemia y debilidad en los animales afectados.


Los parásitos son transmisores de otras enfermedades infecciosas que albergan en su interior y que transmiten al hospedador cuando le pican o cuando penetran en él, que pueden poner en grave riesgo la vida de las mascotas y de sus propietarios.

Finalmente, porque interfieren con la capacidad de inmunización de las vacunas. Una vacuna, aplicada sobre un animal previamente parasitado, es muy probable que no tenga un buen efecto sobre el animal, quedando este desprotegido frente a las enfermedades contra las que se pretendía vacunar.

 

  ¿Cómo se produce el contagio de parásitos?


Los parásitos pueden pasar de las mascotas a las personas por contacto o por ingestión. Los grupos que corren más riesgo de adquirir una de estas parasitosis son los niños, las mujeres embarazadas, los ancianos y los enfermos sobre todo inmunodeprimidos.

En los niños, el riesgo es doble, porque muchas veces no conservan las normas básicas de higiene, como lavarse las manos después de haber tocado a un animal o evitar llevarse a la boca objetos que han estado en contacto con estos animales parasitados.

Para minimizar estos riesgos que corren tanto mascotas como personas, la medida básica es que los propietarios de mascotas hagan una correcta y adecuada desparasitación con el uso de fármacos antiparasitarios especialmente diseñados para los animales domésticos.

Para estar bien seguros, siempre se debe recomendar realizar una desparasitación preventiva (o sea, no sólo hay que desparasitar a la mascota después de que coja los parásitos, sino que hay que evitar que los cojan). Ya no es sólo una cuestión de bienestar y salud del animal, sino que también es una cuestión de salud pública.

 

  Prevenir con la desparasitación


Un buen protocolo de desparasitación preventiva debe tener en cuenta el ciclo de vida del parásito que se quiere prevenir. Como nuestras mascotas pueden estar afectadas por varias especies diferentes de parásitos, la frecuencia de administración del antiparasitario se debe adaptar siempre en relación con los parásitos cuyo ciclo de vida es más corto. El veterinario clínico es el profesional que conoce los protocolos y los productos que mejor se adaptan a cada enfermedad, por lo que debe ser él el que establezca las pautas de desparasitación para cada animal y estación del año.

En cualquier caso, a nivel internacional existen 2 asociaciones de expertos en Parasitología de Animales de Compañía que son las encargadas de marcar las directrices y recomendaciones para conseguir una adecuada desparasitación de nuestros animales. Una es Americana (CAPC- Companion Animal Parasite Council) y la otra Europea (ESCCAP- European Scientific Counsel of Companion Animal Parasites).

Las características ideales que debería reunir el producto antiparasitario ideal son:

  • Cuanto más amplio sea el espectro mejor (cuanto mayor número de especies diferentes de parásitos cubra, mejor). Si el espectro es corto, habrá que administrar muchos productos diferentes para poder tener a la mascota y a la familia protegida.
  • El fármaco tiene que tener una gran eficacia. Cuanto más cercano al 100%, mejor (100% significa que elimina a todos y cada uno de los parásitos que podría tener el animal). Dentro de los antihelmínticos (antiparasitarios para los gusanos intestinales) los fármacos más efectivos serán los que comiencen a actuar desde los primeros tramos del intestino, de forma que no se dejen atrás ninguno.
  • Al mismo tiempo, debe ser una sustancia que no sea nociva para nuestro animal, que no provoquen efectos secundarios ni en la mascota (vómitos, diarreas, malformaciones en los fetos, abortos, signos nerviosos, daños hepáticos o renales, irritaciones de la piel) ni en las personas que los administran. Entre los productos antihelmínticos que se administran por la boca del animal, los fármacos más seguros son aquellos que no se absorben desde el intestino, ya que si se evita el paso a sangre y al resto del organismo.
  • Por último, que sea fácil de administrar para que nuestra mascota lo acepte bien. En este punto es importante que el tamaño del comprimido no demasiado grande (para que no lo escupa fácilmente) pero tampoco demasiado pequeño (difícil de manejar). También que no tenga mal sabor y preferiblemente con forma alargada y que se deslice fácilmente en la garganta, para que sea fácil de tragar.

En cuanto a la pauta de administración, las Guías de Buenas Prácticas recomiendan la desparasitación mensual de las mascotas, sobre todo si en el hogar existe algún familiar dentro de los considerados grupos de riesgo (niños, ancianos…). Esto se debe a que la mayoría de parásitos tiene un ciclo de vida cercano a 1 mes.

En cualquier caso, será el veterinario clínico quien mejor valore la situación de cada animal en concreto, pudiéndose plantear una pauta de desparasitación cada 3 meses (4 veces al año, una por estación). Se ha demostrado que hacer una desparasitación de menos veces al año (1 ó 2 veces al año), no tiene ningún efecto sobre la presencia de parásitos en las heces y en el ambiente, por lo que esta práctica, en principio, está totalmente desaconsejada.

Antonio Serrano
Dpto. Técnico Animales de Compañía


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