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El bisturí del gerente veterinario
(El Blog para veterinarios)

EL INDICE BIG MAC

(28/04/2016)

 

Aunque suene a broma existe, en el ámbito de la gestión de empresas, sobre todo multinacionales, este índice, el índice Big Mac. Al menos así nos lo transmitió nuestro egregio compañero Pere Mercader en algo tan serio como la formación del master de gestión de clínicas veterinarias de AVEPA, con lo cual su credibilidad está suficientemente avalada.

¿En qué se basa? MacDonal’s pone los precios de sus productos en cada país en función del  poder adquisitivo de sus habitantes y es tan meticuloso en esta acción que, todas las empresas se fijan en cuánto vale un Big Mac en el país donde se van a instalar y así asignan tarifas, que son iguales para todos los países en los que  esta hamburguesa vale igual. Consideran que los productos de su empresa pueden ser más caros en los países que el Big Mac cuesta más y deben ser más baratos en los que vale menos.

Y en veterinaria ¿esto para qué sirve? Pues a mí me ha servido para no tener complejos a la hora de marcar los precios. Si el Big Mac vale lo mismo en mi pequeña ciudad que en Madrid, Barcelona o cualquier ciudad importante es porque MacDonal’s considera que el poder adquisitivo en esas ciudades y la mía es el mismo y pueden pagar, por lo tanto, lo mismo por un servicio veterinario, que sea de su interés. El resto son disculpas que nos ponemos para justificar el miedo a poner tarifas “como Dios manda”.

Si en ciudades con el mismo índice Big Mac los propietarios de mascotas  protestan por los precios fijados mediante este modelo, ¿no será que la mascota no está en la lista de sus prioridades y prefieren gastar el dinero en otras cosas que sí están? O ¿no será que el servicio que prestamos no tiene el valor esperado por el cliente?. Si esto es así, quizás deberíamos dedicar parte de nuestros recursos a promover esa cultura del cuidado de las mascotas (campañas, información…) y  a saber realmente lo que valoran nuestros clientes, antes de decidir bajar el precio.

Bajar el precio debe ser el último recurso, pues es un viaje de difícil retorno y que siempre debe ir acompañado de acciones encaminadas a elevar la rotación. Si bajamos el precio disminuimos el margen y por tanto debemos comunicarlo a los cuatro vientos para aumentar la posibilidad de que acudan a nuestro centro más clientes, de lo contrario, la pérdida está asegurada.

Esto es de Perogrullo, pero ¿cuántos compañeros conocemos que han bajado precios y se han limitado a esperar, pasivamente a que vengan clientes nuevos, cosa imposible porque no se ha divulgado, mientras sus clientes habituales disfrutan de los servicios que ya consumían a precio más barato?.

 

José Antonio Carrillo

Hospital de día Vetersalud Asis


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Categorías: Desarrollo Personal, Estrategia, Finanzas, General, Gestión, Legal, Marketing, Nuevas Tecnologias, Productividad, RRHH, | Etiquetas:

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